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viernes, 5 de octubre de 2012

Presentación "DESDE LAS ENTRAÑAS", Centro Cívico de Casetas (Zgz), 4 Octubre 2012



Y por fin llegó el gran día...

Tras muchos correos con la editorial Seleer, la promo en las redes sociales y la cartelería por el barrio, el 4 de octubre llegó casi sin enterarme. 
La presentación salió rodada y fluida. Como ya os podréis imaginar, fue un rotundo éxito, no sólo en este sentido, sino por la respuesta del público. Alrededor de ciento cincuenta personas -familia, amigos, compañeros de trabajo y vecinos del barrio- acudieron bien puntuales a la cita.





Momentos antes del comienzo, con el proyector listo y Luis afinando la garganta.


Me sentí bien cómodo desde el principio. Habiamos preparado muy bien el guión y Luis abrió fuego contando al público cómo era yo de pequeño en el colegio. Ese chiquillo rubiales que interrumpía al profe novato que contaba cuentos a los chiquetes. Ya ha pasado la friolera de treinta años de aquello, que se dice pronto...




La presentación fluía con mucha normalidad, había buen colegueo entre presentador y presentado.


"El aullido de Lobo", "Nubes de Marte", "La sombra de la niña" e "Hijo del padre" fueron desfilando ante el público asistente mientras desgranábamos un poco su contenido.



Todo salió sobre ruedas. Tanto Luis como yo, vencidos los consabidos nervios iniciales, acabamos con humor la presentación, después de la tan "temida" rueda de preguntas que no fue muy rebuscada y que creo que solventé bien.


¡Grande Luis! Se portó como un auténtico "maestro". Me alegró que aceptara mi proposición para que me acompañara en un dia tan importante para mi, y se lo premié con el humilde detalle de hacerle entrega de un ejemplar "de mis entrañas".


Como soy un hombre de palabra, he aquí entregándole a mi querido Roberto Malo, maestro del terror y del humor donde los haya, el ejemplar que sorteé entre los amiguetes que me ayudaron a elegir el nombre de mi primer "vástago" literario.


¡Qué pasada! A mi mujer le quitaban los libros de las manos... En diez minutos nos quedamos sin existencias, ¡madre mía! Después, el aluvión de seguidores que subió al escenario en busca de mi rúbrica fue tremendo... (y no exagero)


No os podéis ni imaginar lo a gusto que estaba firmando... ¡Como si lo hubiera hecho toda la vida! Más feliz que una perdiz. Y alegrones tremendos me llevé cuando subieron los amiguetes para que les dedicara su ejemplar.








Que acudan a verte tus compañeros de curro también le llena de orgullo a uno.


Y hablando de orgullo, contar con la presencia y el apoyo de escritores consagrados del género como J.M. Tamparillas, Roberto Malo y nuestro querido corrector Fernando Martínez, no tiene calificación alguna. Muchas gracias, chicos. Por fin ha llegado el día que yo os firmo a vosotros mi propio ejemplar, y no os podéis ni imaginar la ilusión que me hace...


¡Mi niña! Nunca te podré agradecer con palabras todo lo que has "sufrido" conmigo para que llegara este dia... Tú me pusiste en el camino y me has apoyado desde el primer momento. 
Con tanto trajín, casi no pude disfrutar del evento contigo, y no sabes lo que lo eché en falta. Ahí estabas, dando el callo, haciéndome las fotos, vendiendo libros como una librera desenfrenada, preparando el aperitivo posterior a la presentación; haciendo todo ese trabajo "en la sombra" que casi nadie ve pero que te agradezco con toda mi alma. Ya se sabe que al lado de un gran hombre, hay una gran mujer. Al final, cuando sólo quedábamos la familia, puede hacerme la foto contigo. 
¡T.A. BICHÍN!


Y cómo no, la foto "finish" con la familia no podía faltar. Mi madre, mi mujer, mi hermano, mi suegra... Todos dando el callo para que la presentación saliera lo mejor posible. 
Y esas tortillas y canapés "made in la Anita" que hicieron las delicias de los asistentes y redondearon con denominación de origen el éxito de la presentación de mi primer parto literario. De mis entrañas. "Desde mis entrañas".


La inquietante portada de mi colega Juapi fue muy comentada.



GRACIAS A TODOS POR APOYARME ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL EVENTO.
QUE DISFRUTÉIS DE MIS ENTRAÑAS IGUAL QUE YO HE DISFRUTADO REGURGITÁNDOLAS.
Como ya os podéis esperar, esto sólo es el principio de una larga carrera literaria que espero sea fructífera. 
¡A currar como un descosido y a seguir en la brecha!
DRG.


















domingo, 29 de abril de 2012

DESAHOGO




Soy gordo. Soy asquerosamente gordo. Soy el ser humano más gordo que conozco. Lo único que tengo es exceso de peso en todo el cuerpo. Tengo los dedos gordos. Tengo las muñecas gordas. Mis ojos son gordos. Tengo muchos kilos de más. Se desparrama la carne sobre mí como el chocolate caliente sobre un helado. Puedo verlo en los rostros de la gente cuando ando por la calle; “¡Eh, cuidado con ese puto gordo! Vigilad no os aplaste”. Yo soy el gordo de los chistes, ese al que es más fácil saltarle que darle la vuelta. El gordo de cuando se abre el telón y se le ve zampándose una tarta de nata repleta de velas, se le prende la ropa y la grasa, se cierra el telón y te preguntan: “¿Cuál es el título de la película? Ni puta idea, ¿eh? ¡El Goloso en Llamas! ¿En qué estabas pensando, tía?
Pues sí, chica; ese hijo bastardo de Moby Dick soy yo. Ese que un día olvidó su nombre de carné por sus grasientos motes. Uno que nunca se ha comido una puta rosca ni el Domingo de Pascua. Eso te hace  gracia, ¿eh, zorra? Lástima que no puedas sonreir para descojonarnos juntos. Si supiera que no ibas a gritar, te quitaría el pañuelo de la boca. Ya me la has querido jugar antes y no te voy a permitir más intentos. Calladita estás más guapa.
     Sí, soy gordo. ¿No lo habías notado? El día que entré en ese jodido antro y todas os partisteis el culo de mi oronda presencia, sentí que el mundo se me venía encima. ¡Sólo quería un poco de cariño, joder! Eso que hace tantos años me negaste. ¿No dicen que en un puticlub todo espécimen triunfa y que no faltan chonis para sobarte la entrepierna? Pues no, tenías que partirme de nuevo el corazón, robarme la ilusión y menguar mi hombría. ¡Pues ya la has visto y sentido! ¿Acaso creías que no me la iba a encontrar bajo estas lorzas sudorosas? ¿Por qué esta iba a ser diferente, eh? Es lo mismo que te meten en el cuerpo una y otra vez todos los putos días. Y lo seguirá siendo hasta que dejes de ser princesa o el chulo que manda te salte los pocos dientes que te quedan.
    Durante la adolescencia siempre imaginaba cómo sería nuestra primera vez. La chica más guapa del insti. Te llamábamos Bea, ¿recuerdas? Me robaste el corazón en 4º de EGB. Antes eras morena, tenías unos ojos verdes que me volvían loco y a los 11 años ya gastabas unos melones respingones que atraían hasta la atención del profesorado. Seguro que eso ya te ponía. Tus primeros dedos, no te hagas la tonta. Yo entonces comenzaba a parecerme al muñeco de Michelín. Me comía las del pulpo; todos se cebaban conmigo porque sólo sabía tragar y llorar. Me zurraban dentro y fuera de casa, ¿cómo sino iba a devorar con tanta ansia? Comer era lo mejor, lo más sabroso y gratificante que me pasó de crío. ¿Puedes entender eso?
     Estaba hablando de ti, no desvíes la conversación. ¿De veras sigues recordando tu verdadero nombre? Con las ostias que te han dado ya no sabrás ni en qué día vives. Me enamoraste perdidamente, no dejaba de pensar en tus ojos y en tus melones, ni paraba de manchar las gayumbos por las noches cuando tu linda imagen acudía a mi cabeza. Un buen día te deslicé una nota dentro de tu mochila y… ¡Ni siquiera apareciste por el parque! ¿Quieres que siga refrescando tu memoria? ¡Vamos, contesta! O vuelvo a ser malo… Así, eso es; moviendo la cabeza. Tienes cicatrices por todas partes, pero creo que te quedan muchos embistes todavía. Al día siguiente, en el recreo, me señalaste con el dedo partiéndote el culo ante sus amiguitas y atrayendo a mis queridos gamberros; “bullying”, le dicen ahora. Está de moda ponerle nombrecitos anglosajones a las cosas. Lo tuyo sería “putying”. ¿No te hace gracia? ¡Me parto! Yo sería el “fatty” y tú la “putty”. ¡Eh, eso ha estado cojonudo!
     Gordo, misógino y onanista. Mis amigos −sí, aunque te parezca mentira, haberlos, haylos−, me llaman “Onan el Bárbaro”. Demasiado complicado para tu neurona lisiada, ¿verdad? Sólo quería volver a verte después de tanto tiempo. Aún sentía algo por ti, ¿sabes? Si de paso, con unos cuantos billetes y una botella de cava, decidías brindar conmigo por los viejos tiempos… ¡Hey! Se trataba de echar un polvo de una maldita vez, penetrarte de verdad. ¿Sabes cuantas “dollys” con tu nombre han decorado el fondo de mi armario en la última década? Estoy malgastado mi mísera pensión en parches, tía. Entiéndelo y déjate de falsas lagrimitas.
    Hubiera preferido no haberte desparramado encima mis ciento cincuenta kilos de sebo ni haber afeado tu piel de látex con tantos mordiscos, pero era el precio a pagar por tu doble ofensa. Y perdona por la falta de precaución; entraba también dentro de mis honorarios. Los tuyos los pacté con tu chulo, ese esmirriado con aliento a polla que te está malcriando.
    Creo que ya es hora de que te quite ese trapo de la boca, no sirve para nada. ¡Ahhh! Me muero de hambre, me has hecho sudar a lo bestia. Hoy te he dado bien de lo tuyo, ¿eh, preciosa? Sé que te gusta igual que a mi, así que no te quedes mirándome con la boca abierta, que pareces boba.

D.R.G.